La idea era vivir cada minuto ocupada; sin pensar, siempre creí que el pensamiento era el peor aliado del ser, lo hace llevar a un punto de inexistencia y duda, eso para mi era perder, perder tiempo, perder ideas, perderme de cosas maravillosas por aprender, cosas grandes por descubrir, cosas que para mi eran divertidas, cosas que en verdad valía la pena.
"Control", era mi palabra favorita, era mi lema, mi himno, mi pasión. Por no decir que era mi credo o salvación. Todo salía como esperaba, todo era perfecto, era un mundo maravilloso cuya única preocupación era seguir controlando para que siguiera saliendo todo.
Pero el sistema se descontroló, los pensamientos eran negativos, las cosas no daban, comenzaron a salir las lágrimas sin razones, las ideas no eran aceptadas, los comentarios empezaron a salir de una u otra manera. La gente no era como la creía, comenzaba a describir bien quién era cada persona que de una u otra manera me acompañó, comencé a descubrir "sentimientos", aceptar ciertos que tenía dentro y a experimentar unos nuevos.
Se descontrolaba todo, mi vida, mis deseos, los días, el pensamiento, la periodicidad ya no existía, el tic tac del reloj corría más de lo normal y nada pasaba, comenzaba a detestar la soledad, aun sabiendo que fue mi aliada en mucho tiempo, no sabía ni porque lloraba, había millones de razones para enojarme, pero cuando me enojaba ninguna era la explicación suficiente para esa rabia.
Me asustaba la realidad, dejé de hablar, manifestar, opinar, prefería observar, comencé a desaparecer, a hacer lo que no quería, creía que era lo mejor en ese momento, comencé a amarrar cada parte descontrolada y dejar que unas manos las manejara, algo como un títere comunitario.
Pase por muchos escenarios, conocí cosas inimaginables, inexplicables, raras, cosas que no creí que me harían sentir bien. Peleé mil veces con la idea de lo que era, teniendo ese vació y esas pregunta de ¿quién soy? Ya ni siquiera sabía que era yo, ya ni siquiera sabía que quería, ya ni siquiera sabia dónde debía estar o dónde debía marchar.
Caí...
Comenzaron los días caóticos, los días de inclusión de cosas nuevas, de aceptación de la no perfección y aceptación al fracaso, comenzó los días de rechazos y de rechazar, de perder y pedir perdón, se aceptar la humanidad y aceptarme como humana.
Pero no me arrepiento de mi paso de control al descontrol, no me arrepiento de mis días, de los cambios, de incumplir promesas y desafiar algunas reglas, no me arrepiento de conocer gente y estar con personas que en su momento dije que me hicieron daño, ahora acepto que debía fortalecerme con esas acciones que cada uno hizo, no me arrepiento de las locuras que comencé hacer y de las que sigo planeando, no me arrepiento de empezar a hacer cosas que me gustan, aunque muchos no les agrada, no me arrepiento del tiempo, de lo que pasa en el momento, así debe pasar, así se debe aprender y así se debe seguir. No me arrepiento del ahora, del ayer, como no me arrepentiré de lo que viene. No me arrepiento de mis secretos, de mis deseos, de lo que estoy construyendo ahora, que a diferencia de lo que antes quería a dado un giro completo.
Acepto que mi debilidad es mental, pero también se ha vuelto mi aliada, he aprendido a comprender que si algo llega a mi mente, debo intentarlo, no a todos les llega esas ideas, si me llega es porque tengo las capacidades para hacerla realidad.
Hola descontrol, te doy la bienvenida oficial a mi vida, se mi aliado, vamos por cosas increíbles.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario